El éxito de una obra se mide por el alcance real, de nada sirve crear grandes objetivos y en grandes cantidades si al final del trabajo o del tiempo establecido no se ha logrado cumplirlo. Hoy se comete muchos errores con respecto a los objetivos trazados y cómo se los debe trazar. Es verdad que se desea alcanzar al mayor número de personas para que conozcan el evangelio pero de nada sirve si todas ellas son superficiales y abandonan la fe a la menor dificultad que aparece en su vida.
No sólo se necesita alcanzar a muchas personas sino que se necesita calidad. Hombres y mujeres que puedan resistir los ataques más arduos del enemigo, Dios necesita de personas que no doblen sus rodillas ante Baal. En esto debe enfocar sus objetivos un médico misionero.
Jesús cuando estuvo en la tierra, trabajó con objetivos, trazó su plan de acción desde mucho antes de formar al hombre, no sólo a curar las enfermedades sino las dolencias espirituales de la humanidad, vino a preparar hombres y mujeres que puedan soportar al máximo la presión del mundo.
Los objetivos son metas bien trazadas a las cuales debemos llegar, muchos llegan hasta aquí, pero el médico misionero tiene objetivos más amplios, aún después de haber cumplido y llegado a la consumación de sus planes, siempre hay algo más que hacer, la preparación de las almas aún siguen continuando.
El médico conocerá de la medicina que ayudará al hombre físicamente pero aprovechará para llevarlo a los pies de Jesús, al verdadero Médico, para que pueda ayudarle no sólo en sus dolencias físicas sino espirituales. Gracias al poder del Espíritu Santo, el cual convence de pecado, el ser humano enfermo podrá reconocer su culpa y podrá tener ayuda para el oportuno socorro.
Un misionero médico traza objetivos reales que se pueden alcanzar, que son viables, con criterio, estadísticamente imposible de alcanzar pero para Dios todo es posible. Siempre en nuestros planes hay que dejar la parte de la fe para que entre en acción porque si todo fuera calculado metódicamente en ¿dónde quedaría la fe? Cuando se traza objetivos donde hay que ejercer la fe y éstos logran los resultados deseados entonces nos llenaremos de gozo, porque sin fe es imposible agradar a Dios.
Tracemos objetivos y con la ayuda de Dios formemos hombres y mujeres de valor, que puedan defender los principios bíblicos y guardar los mandamientos de Dios por amor a su Nombre.


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